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Aunque no se perciba violencia en los espectáculos de circo, las condiciones en que transcurre la vida de los animales usados para ser exhibidos bajo previas prácticas de amaestramiento han demostrado ser tremendamente perjudiciales para su normal desarrollo, tanto físico como psicológico, siendo sus vidas condenadas a condiciones de absoluta ausencia de bienestar y de tortura, tanto en el escenario como fuera de él. Los animales presentes en los circos pasan la mayor parte del tiempo encerrados en jaulas o encadenados para evitar su huida, completamente alejados de su hábitat natural y de sus comportamientos naturales, debiendo adaptarse a ello bajo métodos violentos y poco ortodoxos.

Detengámonos unos segundos en el concepto de bienestar animal. Este concepto engloba principalmente tres ejes: la salud física, la ausencia de estrés y la posibilidad del animal de mostrar su comportamiento natural. Si bien podría considerarse que se trata aquí de un concepto ético, de implicancias morales, es principalmente un concepto veterinario y etológico, y como concepto científico es absolutamente definible y mesurable. Respecto a este último punto, huelga decir que para un animal, cualquiera sea su especie, la realización de los comportamientos definidos por su especie es más importante que el objetivo que efectivamente persiguen (como por ejemplo, el comportamiento de caza para un felino), por lo que la imposibilidad de realizar dicho comportamiento les afecta profundamente en su bienestar.

Nuestro Proyecto de Ley busca la prohibición absoluta para el uso y la exhibición de animales en Circos, ello mediante la introducción de modificaciones en los cuerpos legales atingentes (Ley 20.216, de Fomento al Circo; Ley 20.380, de Protección Animal y Ley 19.473 sobre Caza) y el establecimiento a su vez de la prohibición de forma expresa, pues, tratándose de una actividad privada, no es suficiente la mera eliminación de las referencias normativas a animales para su efectiva proscripción en la misma. Adicionalmente, se imponen sanciones a su incumplimiento, consistentes en penas pecuniarias y aflictivas, además del comiso de los animales, todo ello en concordancia con la evolución circense a nivel mundial, a los conocimientos científicos afianzados y a nuestra obligación humana de respetar, proteger y proveer de bienestar a los miembros de las demás especies con que compartimos este planeta, capaces de sentir y de experimentar, al igual que nosotros, sufrimiento y felicidad.

Conoce el proyecto completo en el siguiente enlace:

Prohibicion animales en Circos. Bol 10.689-12

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