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Los animales y humanos mantenemos un equilibrio dinámico complejo, lo que se denomina homeostasis, que se puede ver amenazado constantemente por efectos adversos de tipo físicos, biológicos y psicológicos (conocidos como estresores), los que pueden provocar la pérdida de este equilibrio, generando manifestaciones fisiológicas y comportamentales alteradas.

Un estresor frecuente que se produce en las fiestas de fin de año, y que afecta tanto a perros como a gatos, son los fuegos artificiales. En algunos animales produce reacciones de miedo, en otros en cambio pueden llegar a producir incluso fobias.

El miedo es una respuesta natural que permite evitar situaciones peligrosas o aversivas. Está controlado por estructuras del sistema nervioso central, tales como la amígdala, el hipocampo y el tallo cerebral. Dentro de las manifestaciones clínicas se pueden mencionar el aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, la respuesta de lucha o bien la de huída, e incluso la inhibición generalizada o conducta de congelación.

Las fobias, en cambio, se tratan de respuestas de miedo cuya presentación e intensidad no guarda relación con el peligro real del estímulo que la ha desencadenado, perdiendo el valor adaptativo del miedo, para convertirse en respuestas que dificultan un buen equilibrio entre el animal y su entorno. La sintomatología es similar a la respuesta de miedo, sin embargo con una gran intensidad, así los animales incluso pueden perder el control de esfínteres, o bien quedar con serias heridas por la conducta de escape.

El origen de las fobias puede ser una experiencia desagradable relacionada con el estímulo que la desencadena, o bien, la falta de contacto previo con dicho estímulo.

Es tarea de los responsables  de animales de compañía, así como de médicos veterinarios, reconocer estos signos, de manera de poder actuar en su prevención y en su tratamiento. Cobra vital importancia, en patologías de éste tipo, ponernos en el lugar de los animales, y extrapolar las emociones y sensaciones que sentimos las personas cuando por algún motivo hemos sentido miedo extremo.

Existen tratamientos para las fobias, los cuáles deben comenzarse a aplicar con tiempo, de manera de realizar a conciencia y de la forma propicia el manejo conductual central, que es la desensibilización al estímulo (fuego artificial u otro), para lo cual es necesario trabajar en sesiones guiadas por un etólogo clínico. Sumado a un manejo medio ambiental importante, en el cual se debe incluir a lo menos:

  • Entrenamiento
  • Enriquecimiento ocupacional
  • Enriquecimiento sensorial (feromonas, música, masajes y caricias)
  • Enriquecimiento social, basado en la contención de los animales, por parte de sus propietarios (nunca el castigo!)
  • Enriquecimiento físico, creando una zona segura para el animal

Tendremos casos en que, además de lo anterior, requerirán de apoyo con terapia farmacológica de tipo ansiolítica o antidepresiva, la cual solo puede ser recetada por un médico veterinario y previo análisis de exámenes de sangre y perfil bioquímico.

Los tranquilizantes no sirven de nada en estos casos, al contrario, empeoran seriamente el problema, dado que los animales sometidos a estos tratamientos se encuentran conscientes, sin embargo no pueden escapar del estímulo fobógeno.

Ayudemos a nuestros animales a pasarlo bien en las fiestas de fin de año, consultando a tiempo cuando tenemos dudas respecto a su comportamiento en años anteriores, o bien, si se trata de un cachorro con antecedentes de miedo.

Dra. María José Ubilla

Veterinaria y Etóloga Clínica

MV, MsC, DEA

Comité Técnico PARDA

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